¿Procedimientos para innovar?

A principios de siglo Hermann von Helmholtz (físico), Henri Poincaré (matemático) y Graham Wallas (psicólogo) analizando múltiples experiencias estructuraron el proceso de gestación de ideas creativas en cuatro fases: saturación, incubación, iluminación y verificación.

Las normas de la serie 166.000 tratan de sistematizar la innovación. Pero ¿es esto posible? ¿procedimientos para innovar

innovar? Puede parecer contradictorio pero no lo es. El concepto sesgado que a veces utilizamos asociado a la palabra innovación hace que así nos lo parezca. En nuestra opinión, el acto creativo en sí mismo (algo de momento reservado al cerebro) no puede ser sistematizado, pero la innovación es algo más amplio, muchas de cuyas fases son absolutamente sistematizables.

La parte creativa asociada a la innovación difícilmente puede ser el resultado de un proceso sistemático. Las fases definidas por Helmholtz y cía tratan del proceso que (habitualmente) sigue el cerebro para dar con la idea creativa, pero no nos dan un proceder sistemático que utilizar para generar ideas innovadoras.

La parte más sistematizable tiene que ver con la gestión de la innovación, con la generación de las actitudes adecuadas, y con la utilización de las ideas para obtener ventajas competitivas. Aún así, no consideramos que exista un método general que pueda ser integrado –salvo con variaciones muy significativas- en cualquier tipo de organización; por el contrario, la innovación se alcanza con procederes muy distintos en unas u otras organizaciones, aunque, sin duda, con una serie de características comunes. Haciendo abstracción de estas características podemos, o mejor, debemos, definir un marco de referencia o de trabajo y un conjunto de buenas prácticas que sirvan de apoyo a nuestra organización para definir su sistema de gestión de la innovación.