Gestión del talento y creatividad

Cualquier organización que esté dispuesta a adoptar nuevos modos y comportamientos ha de gestionar adecuadamente su capital conocimiento, su capital intelectual y su capital emocional, y todo ello soportado en una dirección que prime, que incentive incluso económicamente, la iniciativa, la proactividad, el espíritu crítico, el emprendedurismo y la innovación.

Y esto no es sino “gestión del talento”. Vale, otro palabro de moda, pero, modas aparte, algo intrínsecamente unido a la innovación. Las organizaciones se han de (pre)ocupar en captar, motivar, formar, concentrar, potenciar y conectar los cerebros de los mejores profesionales.

Sin duda, la búsqueda constante de la “aptitud” y la “actitud” son los primeros pasos en el camino hacia el éxito. Y seamos francos, aunque el genio creativo nace, si quitamos a ese 0,01% de genios (que normalmente no nos encontramos en nuestro día a día -y aunque lo hiciéramos posiblemente no estaríamos ni capacitados ni dispuestos a reconocerlos), nos quedan un 99,99% de profesionales y personas competentes (a veces, eso sí, poco motivadas y bastante quemadas) y ahí sí se puede trabajar, puesto que el trabajador creativo se hace.

En nuestra opinión, en el ámbito empresarial, la creatividad depende básicamente de poner empeños y voluntades a trabajar. Iniciativa, proactividad y espíritu crítico (la esencia del emprendedor), son requisito para ser innovador. Potenciemos ese espíritu emprendedor.