Incluso en situaciones en las que no hay precedentes, cuando estamos explorando territorio que no ha sido pisado (lo que podríamos denominar una situación de pre-ciencia), o cuando estamos navegando en el terreno casi de la fantasía, de lo absurdo, de las ideas locas, la inspiración no surge de la nada, sino que brota en terreno abonado por el
conocimiento. La formación, tanto especializada como de carácter renacentista, resulta por tanto imprescindible para hacer hacer aflorar nuevo conocimiento.