Nosotros entendemos la innovación en un sentido amplio. Para nosotros la innovación es hacer algo nuevo que aporta valor.
Innovar no es sólo el resultado de destinar grandes recursos (humanos y económicos) en cuestiones que están en la vanguardia del conocimiento humano, tales como el genoma, la física de partículas o la investigación aeroespacial
aeroespacial. Innovar no es, ni siquiera, únicamente el resultado de una labor investigadora (ni de su desarrollo posterior). Hay innovación en un nuevo enfoque, en la creación y aplicación de nuevos métodos, en nuevas formas o procedimientos, en ver lo que nadie ha visto pero que está ahí, en tener fe y creer en lo que nadie cree.
Obviamente la innovación sí es una (palabra de) moda, pero la necesidad de innovar es una necesidad real de ahora y de siempre.
Hay que aprovechar la verdad que hay en los conceptos que ahora mismo están en el candelero, y cuando mañana pongamos el énfasis en otro concepto, estar aún más preparados para ser capaces de separar lo sustancial de lo accesorio y además, saber utilizarlo. Sin duda, la innovación es un concepto complejo y con múltiples facetas, pero vale la pena explorarlo, porque pese al expolio que se ha hecho de su nombre, aún conserva mucha sustancia.